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Fisioterapia de Suelo Pélvico en Santiago de Compostela

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que sostiene los órganos pélvicos, controla los esfínteres y participa en la función sexual. Cuando falla, las consecuencias afectan a la calidad de vida de formas que muchas mujeres asumen como "normales" pero que tienen solución. En FisioGDS somos especialistas en la evaluación y tratamiento de las disfunciones del suelo pélvico en Santiago de Compostela.

Patologías

¿Qué problemas trata la fisioterapia de suelo pélvico?

Disfunciones por hipotonía

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo
  • Incontinencia de urgencia
  • Incontinencia fecal o de gases
  • Prolapso de órganos pélvicos
  • Sensación de pesadez en la pelvis

Disfunciones por hipertonía

  • Vaginismo
  • Dispareunia (dolor en las relaciones)
  • Dolor pélvico crónico
  • Dificultad para orinar o defecar
  • Síndrome de vejiga hiperactiva

Maternidad

  • Rehabilitación posparto (vaginal o cesárea)
  • Diastasis abdominal
  • Dolor en cicatriz de episiotomía
  • Incontinencia tras el parto
Tratamiento

¿Cómo es el tratamiento en FisioGDS?

01

Anamnesis detallada

Historia clínica, hábitos y síntomas.

02

Valoración postural

El suelo pélvico no trabaja de forma aislada.

03

Exploración interna

Tono, fuerza, elasticidad y coordinación muscular.

04

Plan individualizado

Biofeedback, electroestimulación, miofascial, neuromodulación.

Importante

Los kegel no son suficientes

El 60% de las mujeres que hacen kegel los hacen mal. Un kegel mal hecho puede empeorar ciertos tipos de incontinencia o agravar un suelo pélvico hipertónico. La fisioterapia de suelo pélvico requiere diagnóstico previo, supervisión profesional y ajuste continuo.

Cuándo venir:
  • Pérdidas de orina de cualquier tipo o cantidad
  • Presión o bulto en la vagina
  • Dolor en las relaciones sexuales
  • Parto (vaginal o cesárea) en los últimos 6 meses
  • Más de 3 meses con dolor pélvico sin diagnóstico claro

Relacionado: Incontinencia urinaria · Dolor pélvico y vaginismo · Hipopresivos

En profundidad

Qué es la fisioterapia de suelo pélvico y por qué importa

El suelo pélvico es el conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que cierran la parte inferior de la pelvis y sostienen la vejiga, el útero y el recto. Aunque no lo veamos, trabaja cada día: nos permite controlar la orina y las heces, participa en las relaciones sexuales y sostiene los órganos internos frente a la gravedad y la presión del abdomen.

Cuando esta musculatura se debilita, se tensa en exceso o pierde coordinación, aparecen problemas que afectan mucho a la calidad de vida: pérdidas de orina, sensación de peso, dolor o molestias en las relaciones. La buena noticia es que la fisioterapia de suelo pélvico en Santiago de Compostela permite tratar la mayoría de estas disfunciones de forma conservadora, sin cirugía y con una alta tasa de éxito cuando el diagnóstico es correcto.

Señales de que tu suelo pélvico necesita atención

  • Se te escapa la orina al toser, reír, estornudar o hacer deporte.
  • Sientes urgencia repentina de orinar o vas al baño muchas veces al día.
  • Notas peso o un bulto en la zona vaginal.
  • Tienes dolor o molestias en las relaciones sexuales.
  • Te cuesta vaciar la vejiga o el intestino por completo.
  • Has tenido un parto reciente y no has recuperado la zona.
Cómo trabajamos

Tu tratamiento, paso a paso

En FisioGDS no aplicamos protocolos genéricos: cada suelo pélvico es distinto. Este es el recorrido que harás con nosotros desde la primera visita.

01

Valoración inicial

La primera visita dura entre 60 y 90 minutos. Escuchamos tu historia, revisamos informes previos y realizamos una exploración detallada para entender el origen real de tu problema, no solo los síntomas.

02

Plan personalizado

Diseñamos un plan de tratamiento a tu medida, con objetivos claros y realistas. Te explicamos qué vamos a hacer, por qué y qué puedes esperar en cada fase.

03

Sesiones de tratamiento

Sesiones individuales de 45-60 minutos, siempre con Laura Gómez, sin cambios de terapeuta. Combinamos técnicas manuales, tecnología y ejercicio terapéutico según tu evolución.

04

Autonomía y seguimiento

Te enseñamos pautas y ejercicios para casa para que mantengas los resultados. Nuestro objetivo es que dejes de necesitarnos, no que dependas de la clínica.

Técnicas

Cómo tratamos el suelo pélvico

Combinamos las técnicas más avaladas por la evidencia científica, adaptándolas a tu caso concreto:

  • Terapia manual interna y externa para liberar tensiones, mejorar la movilidad y trabajar puntos gatillo.
  • Biofeedback (EMG): te ayuda a tomar conciencia y a controlar la musculatura, viendo en pantalla cómo trabajas.
  • Electroestimulación para reforzar músculos débiles o modular la actividad de una vejiga hiperactiva.
  • Ejercicio terapéutico: ejercicios de suelo pélvico, gimnasia abdominal hipopresiva y trabajo postural.
  • Educación y hábitos: pautas de vaciado, cuidado de la presión abdominal y prevención de recaídas.
Por qué elegirnos

Especialistas de referencia en Santiago de Compostela

+20 años de experiencia

Dos décadas tratando disfunciones de suelo pélvico y del aparato locomotor, con formación continua en las técnicas más actuales.

Fisioterapeuta colegiada

Laura Gómez García, colegiada nº 1158 por el Colexio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia. Trato directo y profesional en cada sesión.

Atención presencial y cercana

En pleno Ensanche de Santiago (Av. de Romero Donallo 21), junto a Praza Roxa. Sesiones individuales, sin prisas y con seguimiento real.

Qué tratamos

Patología por patología: qué trata la fisioterapia de suelo pélvico

No todas las disfunciones del suelo pélvico se parecen ni se tratan igual. Estas son las consultas que atendemos con más frecuencia en la clínica, en el Ensanche de Santiago de Compostela, y lo que puede hacer la fisioterapia en cada caso.

Incontinencia urinaria de esfuerzo

Es la pérdida de orina al toser, estornudar, reír, saltar o levantar peso. Ocurre cuando la musculatura no genera el cierre suficiente en el momento en que sube la presión abdominal. El entrenamiento supervisado de la musculatura del suelo pélvico es el tratamiento conservador de primera elección en las guías clínicas, y en la mayoría de los casos permite mejorar o resolver el problema sin cirugía. Tenemos una página dedicada al tratamiento de la incontinencia urinaria.

Urgencia y vejiga hiperactiva

Aquí el problema no es el esfuerzo, sino la necesidad imperiosa y repentina de orinar, a veces con muchas visitas al baño o levantándose por la noche. Se trabaja de otra forma: reeducación de los hábitos miccionales, control de la urgencia, revisión de la ingesta de líquidos irritantes y, cuando está indicada, neuromodulación del nervio tibial.

Prolapso de órganos pélvicos

La sensación de peso, bulto o de que «algo baja» en la vagina responde al descenso de la vejiga, el útero o el recto. En los grados iniciales, la fisioterapia mejora el sostén y los síntomas, y enseña a gestionar la presión abdominal en el día a día —cómo levantar peso, cómo ir al baño, qué ejercicio conviene y cuál no—. En grados avanzados el abordaje es compartido con ginecología, pero el trabajo muscular sigue siendo útil antes y después de una cirugía. Más detalle en tratamiento del prolapso.

Diástasis abdominal

La separación de los rectos del abdomen tras el embarazo no se resuelve con abdominales clásicos: la clave está en recuperar la función de la faja abdominal profunda y su coordinación con la respiración y el suelo pélvico. Se valora la distancia entre los rectos y, sobre todo, la capacidad de generar tensión en la línea media, que es lo que determina el pronóstico real. Más detalle en tratamiento de la diástasis abdominal.

Dolor pélvico crónico, vaginismo y dolor en las relaciones

Cuando el suelo pélvico está en exceso de tensión aparecen el dolor pélvico persistente, el vaginismo, la dispareunia o la vulvodinia. Son cuadros en los que fortalecer está contraindicado: primero hay que devolver elasticidad y capacidad de relajación al tejido. Es una de nuestras áreas de especialización y le dedicamos una página propia: dolor pélvico y vaginismo.

Embarazo y recuperación posparto

Durante el embarazo se prepara el periné para el parto y se tratan las molestias propias de la gestación; después, se valora cómo ha quedado la zona y se recupera de forma progresiva. La revisión posparto conviene hacerla aunque no haya síntomas, porque muchas disfunciones aparecen años más tarde. Más detalle en fisioterapia en el embarazo y el posparto.

Suelo pélvico masculino

Los hombres también tienen suelo pélvico. La incontinencia tras cirugía de próstata, el dolor pélvico crónico o las disfunciones sexuales tienen tratamiento fisioterápico, y en Santiago apenas hay consultas que lo aborden. Página específica: suelo pélvico masculino.

Menopausia y cambios hormonales

La bajada de estrógenos afecta al tejido del suelo pélvico y de la vulva: aparecen sequedad, molestias en las relaciones, urgencia o pérdidas que antes no existían. Es una etapa en la que el trabajo muscular y el cuidado del tejido cambian mucho la calidad de vida, y sobre la que se consulta menos de lo que se debería. Más detalle en suelo pélvico y menopausia.

Estreñimiento y pérdidas de gases o heces

La disfunción anorrectal es la consulta de la que menos se habla y una de las que mejor responde. Se trabaja la coordinación para la defecación —incluida la postura en el váter—, la sensibilidad rectal y la fuerza del esfínter.

La primera visita

Cómo es tu primera valoración de suelo pélvico

Es la sesión que más condiciona el resultado del tratamiento, porque de ella sale el diagnóstico fisioterápico. Saber qué va a pasar ayuda a llegar con menos aprensión: esto es lo que hacemos, por este orden.

1. Hablamos antes de tocar

Dedicamos la primera parte a tu historia: desde cuándo, en qué situaciones, qué has probado, cómo son tus hábitos de baño, tu actividad física, tus embarazos y partos si los ha habido, tus cirugías y tu medicación. Muchas veces aquí ya aparece la causa. Si tienes informes de ginecología, urología o pruebas de imagen, tráelos.

2. Valoración global, no solo del periné

El suelo pélvico no trabaja solo: forma un sistema con el diafragma, la faja abdominal y la espalda. Valoramos tu postura, tu patrón respiratorio, la movilidad de la pelvis y cómo gestionas la presión abdominal en los gestos que te dan problemas, sean toser, correr o coger a tu hijo en brazos.

3. Exploración del suelo pélvico, con tu consentimiento

La valoración específica permite saber qué necesita tu musculatura: si le falta fuerza, si tiene demasiado tono, si sabe contraerse y —tan importante— si sabe relajarse. Te explicamos antes cada paso, te pedimos consentimiento y paramos cuando quieras. No debe doler. Si preferimos esperar a otro día, o hay algo que te incomoda, se posterga: la exploración interna no es obligatoria para empezar a trabajar.

4. Sales con un diagnóstico y un plan

Al terminar te explicamos qué tienes, en tus palabras y sin tecnicismos, qué se puede conseguir de forma realista, cuántas sesiones estimamos y qué te toca hacer en casa. Ese plan se revisa a medida que avanzas: no es un protocolo cerrado igual para todo el mundo.

No necesitas derivación médica para pedir una valoración de suelo pélvico. Si en algún momento detectamos algo que corresponde a ginecología, urología o digestivo, te lo decimos y te orientamos sobre a quién acudir.

Qué esperar

Cuánto tarda en notarse el tratamiento

Es la pregunta que más se repite en consulta y merece una respuesta honesta: depende del problema, del tiempo que lleve instaurado y de la constancia con el trabajo en casa. Aun así, hay algunas referencias útiles.

El suelo pélvico es músculo, y el músculo responde despacio

Igual que no se gana fuerza en el gimnasio en una semana, un músculo debilitado necesita un entrenamiento sostenido durante semanas antes de dar su mejor rendimiento. Las primeras mejoras suelen notarse antes en el control y en la conciencia de la zona que en la fuerza pura: aprender a contraer a tiempo cuando vas a toser cambia los síntomas mucho antes de que cambie la musculatura.

En los cuadros de dolor, el orden es el inverso

Cuando el problema es exceso de tensión, el trabajo empieza por bajar el tono, mejorar la movilidad del tejido y desactivar la respuesta de protección. Aquí las sensaciones cambian a menudo desde las primeras sesiones, aunque la consolidación lleve su tiempo.

Qué hacemos si no mejoras

Reevaluamos. Si el plan no está funcionando, el problema es del plan, no tuyo: revisamos el diagnóstico, cambiamos el enfoque y, cuando corresponde, te derivamos para que te valore un médico. Lo que no hacemos es alargar sesiones indefinidamente sin objetivos.

La constancia con los ejercicios pautados es el factor que más diferencia los buenos resultados de los mediocres. Por eso el plan se diseña para que encaje en tu día, no para que ocupe una hora que no tienes.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre suelo pélvico

¿Es dolorosa la fisioterapia de suelo pélvico?

No. La valoración y el tratamiento se realizan con respeto absoluto a tu comodidad y a tu ritmo. La exploración interna, cuando es necesaria, no debe doler; siempre te explicamos antes qué vamos a hacer y cuentas con nuestro consentimiento en cada paso.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende de tu problema y de tu punto de partida. Muchas disfunciones mejoran de forma notable en 6-10 sesiones, pero en la primera valoración te daremos una estimación realista y objetivos claros para tu caso.

¿La fisioterapia de suelo pélvico es solo para mujeres?

No. Aunque muchas consultas son de mujeres, los hombres también tienen suelo pélvico y pueden sufrir incontinencia (por ejemplo tras cirugía de próstata), dolor pélvico o disfunciones sexuales que se tratan con fisioterapia.

¿Necesito derivación médica para venir?

No es imprescindible. Puedes pedir cita directamente. Si tienes informes médicos, ginecológicos o urológicos relacionados, tráelos: nos ayudan a afinar el tratamiento.

¿Qué debo llevar a la primera cita?

Ropa cómoda y, si los tienes, tus informes médicos previos. Para la exploración te facilitamos todo lo necesario en la consulta.

¿Puedo hacer los ejercicios de Kegel por mi cuenta?

No siempre son recomendables ni se hacen bien sin supervisión: en suelos pélvicos con demasiada tensión pueden empeorar el problema. Por eso es clave una valoración previa que determine qué necesita realmente tu musculatura.

¿Cuánto tiempo después del parto puedo empezar?

La revisión posparto suele hacerse a partir de la sexta semana, cuando los tejidos han cicatrizado, y conviene hacerla aunque te encuentres bien. Antes de ese momento sí se puede trabajar: respiración, postura, cuidado de la cicatriz y pautas para el día a día con el bebé. Si tuviste un parto instrumental, una episiotomía o un desgarro, la valoración es especialmente recomendable.

¿Puedo hacer fisioterapia de suelo pélvico estando embarazada?

Sí, y es un buen momento. Durante el embarazo se trabaja la preparación del periné para el parto, se alivian las molestias propias de la gestación y se aprende a gestionar la presión abdominal. El abordaje se adapta al trimestre y a cómo vaya tu embarazo.

¿Puedo ir a la cita si tengo la regla?

Sí. Si te incomoda, avísanos y adaptamos la sesión: se puede trabajar perfectamente sin exploración interna ese día y dejarla para la siguiente visita. No es motivo para retrasar el inicio del tratamiento.

¿La fisioterapia sirve en la menopausia?

Sí. Los cambios hormonales de la menopausia afectan al tejido del suelo pélvico y pueden traer sequedad, urgencia, pérdidas o molestias en las relaciones. El trabajo muscular y el cuidado del tejido mejoran los síntomas, y en algunos casos se combinan con el tratamiento que pauta tu ginecóloga.

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